Tener fe, un razonable estilo de vida/En la opinión de Javier Roldán

La insoslayable brevedad

Javier Roldán Dávila

La fe es la alternativa de los grupos vulnerables ante la falta de ‘palancas’

La fe es una virtud que permite a los humanos aferrarse a la posibilidad de que las cosas sucedan, es un tema complejo, porque atañe al corazón del hombre, amalgama de sentimientos de no fácil interpretación.

Nos dice Hebreos 11:1: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.

Bajo la anterior premisa bíblica, una primera reflexión nos haría pensar que la razón es la antítesis de la fe, pues el pensamiento racional busca obtener evidencias tangibles para fundamentar sus postulados, aunque hay escuelas filosóficas que consideran compatibles ambos conceptos del mundo. En realidad, esa no es la hipótesis que deseamos plantear.

Lo que nos interesa destacar, es que el fallido actuar de las instituciones nacionales, no podría ser sobrellevado sin la existencia de una inconmensurable devoción en millones de ciudadanos. La fe se convierte en una razonable respuesta para tolerar la frustración.

Ayer, en la celebración del día de la Virgen de Guadalupe, las súplicas básicas a la Morenita, giraron en torno a que regrese el hijo desaparecido, a pedir fortaleza para lograr que la niña termine una carrera, a que el abuelo tenga medicinas y que comer…en fin.

Lo que deberían resolver la PGR, los sistemas de Educación, Salud y Pensiones, como en cualquier país medianamente desarrollado, es dejado en manos de la Virgen del Tepeyac.

Cuánta razón tenía Osorio Chong, cuando dijo que debíamos tener fe en las instituciones.

Las opiniones emitidas en esta columna son responsabilidad de quien la escribe y no reflejan necesariamente la línea editorial de este medio.
 

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