Improvisación, el camino seguro al fracaso en la promesa de seguridad / En la opinión de Jorge Carrasco

Por Jorge Carrasco Araizaga/ Apro/ MX Político

Conforme pasan los días, se va haciendo evidente que el equipo del próximo presidente, Andrés Manuel López Obrador, está cayendo en la improvisación para enfrentar la inseguridad en el país. Ha sido un error repetido y así nos fue con Fox, Calderón y Peña Nieto.

Es explicable que, durante la campaña presidencial, López Obrador haya mencionado sólo ideas generales en ese tema que fue uno de los catalizadores de su triunfo sin precedentes.

Ahora que ya empiezan a darse nombres y propuestas, se está pasando de la sorpresa a la indignación. Nombres como el de Manuel Mondragón y Kalb o Leonel Godoy ponen en duda la eficacia de lo que quiera hacer el próximo gobierno.

Mondragón es por ahora asesor. Godoy actualmente se presenta como experto en el sistema de justicia penal acusatorio, cuando su fracaso como gobernador de Michoacán, hace una década, fue precisamente en materia de seguridad y justicia.

También ya salió el nombre de Joel Ortega, quien tuvo que renunciar a la Secretaría de Seguridad Pública del entonces Distrito Federal por el fallido operativo policial en la discoteca News Divine, que causó la muerte de nueve adolescentes y tres policías.

Como primer responsable político se tuvo que ir. Después regresó a ser director del Metro en el gobierno de Miguel Ángel Mancera y ahora se menciona para el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) o como quieran rebautizar al órgano de inteligencia federal.

Lo único que hay en claro es que se restituirá la Secretaría de Seguridad Pública, según lo confirmó Alfonso Durazo, el encargado en esa materia en el próximo gobierno y quien anunció la incorporación de Mondragón.

El flamante asesor, además de ser la antítesis de López Obrador porque gusta de rodearse de decenas y decenas de guardias de seguridad, carga con el fracaso de la Gendarmería Nacional propuesta por el saliente Enrique Peña Nieto.

Durazo no es el único vocero en el área. La ministra en retiro y próxima secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, fue quien reveló los nombres de Godoy y Ortega.

Y la encargada de la consulta sobre la ley de amnistía propuesta por López Obrador, la académica Loretta Ortiz Ahlf, esposa de José Agustín Ortiz Pinchetti, quien ha sido muy cercano al próximo presidente, anunció que el nuevo gobierno buscará la mediación entre los grupos delictivos para reducir la violencia, lo que desató la furia y la sorna entre funcionarios de seguridad.

López Obrador puede ser rebasado no sólo por la improvisación, sino por la propia realidad.

Su propuesta de retirar a los militares de las labores de seguridad pública ya la matizó su equipo. Durazo dijo que será en tres años. Eso si bien van las cosas; es decir, si se avanza en la profesionalización de las policías civiles.

Cuando en plena campaña el PRI aplicó su mayoría para aprobar la cuestionada Ley de Seguridad Interior, López Obrador dijo que no había problema porque él no la iba a poner en marcha como presidente.

Ahora que tiene mayoría simple en el Congreso está en condiciones de abrogarla, pero nada ha dicho en la perspectiva no de confrontarse con el estamento militar, al que incluso ya le anunció que respetará sus "usos y costumbres" para hacer las propuestas de los próximos secretarios de la Defensa Nacional y de la Marina.

En esa tradición, él sólo palomeará a dos de los que le sugiera la cúpula militar con la que tuvo desencuentros públicos durante meses.

Puede entenderse el pragmatismo político y el interés de gobernabilidad para no confrontarse con los militares, pero es claro que en la perspectiva anunciada por Durazo va a necesitar a los militares por lo menos en los próximos tres años para cualquiera que sea su estrategia de seguridad.

Lo que se ve hasta ahora es que sólo incomodará a un sector de la milicia con la desaparición del Estado Mayor Presidencial (EMP). La pregunta es si también les va a bajar el sueldo a los jefes militares del Ejército y la Marina.

El retiro de los militares en labores de seguridad pasa por otra idea que López Obrador mencionó en la campaña: la puesta en marcha de la Guardia Nacional prevista en la Constitución. Habló entonces de la integración de militares y policías federales, estatales y municipales en un solo cuerpo bajo un mando único: el de él, como presidente.

Ya no se ha mencionado el tema. Pero hay que recordar la imposibilidad que tuvo Genaro García Luna en el gobierno de Felipe Calderón para fusionar a la entonces Agencia Federal de Investigaciones (AFI) con la Policía Federal. Hasta enfrentamientos físicos hubo.

Otro fracaso fue el de Peña con su Gendarmería Nacional. Mondragón no pudo y se tuvo que ir más pronto que temprano.

Antes de dar nombres y soltar ideas, que lo único que provoca es encender hogueras, sería mejor entender primero y conocer lo que pasa, incluidos los procesos administrativos que han facilitado la corrupción en nombre de la seguridad, y aprovechar lo que se ha hecho bien (porque algo habrá), para no querer reinventar todo, como ha ocurrido desde hace 18 años.

Comentarios: @jorgecarrascoa

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FOTO: ISAAC ESQUIVEL /CUARTOSCURO.COM

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