Ahora se por quién no voy a votar, pero no sé, por quién voy a votar… / En la opinión de Pablo Ramírez Puga

Por: Pablo Ramírez Puga

El debate no me generó más dudas, pero tampoco me generó certezas. Faltan 70 días para se acomoden más las preferencias, aunque a Andrés Manuel López Obrador le sigue ganando la soberbia al sentirse inalcanzable, más como estrategia política para de esa forma victimizarse ante un electorado tocado en sus sentimientos más profundos.

Miedo, hartazgo, desaliento, desesperación, incertidumbre, desengaño, son los factores que están pesando más en el ánimo de la ciudadanía que una reflexión seria y profunda de lo que sería benéfico para el país.

La inseguridad, la violencia y la corrupción de todo nuestro sistema político y de gobierno, incluye a toda nuestra partidocracia, nadie se salva, ni el partido MORENA, que como "ave fénix" pretende erigirse en voz de su mesías como impoluta, cuando es parte del mismo sistema, de esa mafia del poder que se incuba en todos lados y que juega para ganar-ganar, aun perdiendo.

¿Quién garantiza que "juntos haremos historia" cumplirá cabalmente sus arengas proselitistas? En Oaxaca tuvimos la experiencia de quien nos prometió un cambio y nos dejó el peor gobierno que hayamos tenido.

López Obrador se ha aprovechado de una circunstancia política: la degeneración del ejercicio de la política en los tres frentes políticos (izquierda, centro y derecha); que mezclados entre sí han dado origen a un nuevo partido (MORENA) que incluye renegados de todos los partidos y opciones políticas en una lucha no de convicciones o de ideologías partidistas, sino en una lucha de obtener el poder por el poder mismo, no para beneficiar a esas supuestas mayorías que representan.

Hoy AMLO pregona que "ni todos juntos, pueden contra mí", en una pose de arrogancia, sabedor de ciertos índices que lo mismo usa para manifestar la realidad del hoy, que para preparar un futuro de fraude y soltar a ese tigre que tanto usa como petate del muerto.

En el primer debate, los candidatos hablaron sobre Seguridad Pública y Violencia, Combate a la Corrupción e Impunidad y Democracia, Pluralismo y Grupos en Situación de Vulnerabilidad; temas en los que cojea ostensiblemente el partido en el poder y los anteriores, sin embargo, fue en el tema de Combate a la Corrupción durante el debate en donde los 5 candidatos se dieron hasta con la cubeta, poniendo sobre la mesa que la corrupción la representan todos ellos, ninguno se salvó, ni López Obrador con su apostólica postura pareció congruente ante las andanadas que compartieron.

Ni cuando Andrés Manuel dijo que combatiría la corrupción poniendo el ejemplo, sonó creíble.

Eso sí, cada candidato denotó su personalidad en la discusión: Jaime Rodríguez, muy Bronco, sobre todo cuando dijo que a los que roben se les debe cortar la mano; Andrés Manuel, en esta ocasión, estuvo más lagarto que Peje; Meade como un niño estudioso que se aprendió la lección de memoria; Margarita, nerviosa y enredada en sus conceptos y Ricardo Anaya, demasiado verde para perico.

En este primer escarceo político, las confrontaciones fueron inevitables, las incongruencias también; algunas propuestas interesantes que denotan que los 5 saben que hacer, pero el cómo y cuándo choca con una realidad que nos rebasa cada día.

La pobreza crece, la inseguridad y la violencia también, la educación se debilita y el estado de derecho ni se diga, la corrupción los evidencia a todos, empero, el debate es para eso, para que aflore lo bueno, lo malo y lo feo de un país que necesita corregir su rumbo. No creo que ninguno de los candidatos logre erradicar todos nuestros males en 6 años, pero es elemental que se vayan poniendo las bases de un nuevo país. Uno más justo, más equitativo, con oportunidades para quien las busque y se prepare para conseguirlas; generar productividad y no asistencialismo; educar, porque hacerlo es fortificar, pero sobre todo aplicar y respetar la ley, sin negociarla.

Espero que este primer debate les haya hecho ver nuestra realidad política, porque yo ahora se por quien no voy a votar, pero no se todavía por quién voy a votar el 1 de julio. 
Esta elección, por eso es histórica, porque tenemos que pensar muy bien que es lo que le conviene al país para enfrentar los retos del presente y aspirar a un futuro de mejores perspectivas para todos… 

Por esta ocasión, me ahorraré los Extractos Políticos… 

Vox clamantis.

Expresiones
Pablo Ramírez Puga
confusiopuga@hotmail.com 

Las opiniones emitidas en esta columna son responsabilidad de quien la escribe y no reflejan necesariamente la línea editorial de este medio.

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