¿Qué tan importante es el papel de una primera dama?

Por tradición, no por obligación, las primeras damas de México han asumido un puesto que debería ser fundamental para el desarrollo social del país: la presidencia del DIF

Por Vanessa Solis 

Ciudad de México.- El próximo 1 de julio los mexicanos estaremos frente a una de las elecciones más importantes de la historia del país, pues además de los tres mil 400 cargos de elección popular, elegiremos al próximo presidente de México y con él llegará una nueva primera dama. 

Pero ¿cuál es la función de este personaje en la política? 

Este no es un cargo oficial y no es electo ni nombrado, tampoco tiene funciones, responsabilidades o autoridad sobre otras personas o funcionarios ya que solo representa a la o el conyugue del presidente.

Esta figura tiene que seguir los protocolos como acompañante de viajes del mandatario mexicano durante viajes oficiales y participa en campañas benéficas y actividades de índole social.

La Primera Dama no recibe un sueldo ni prestaciones, ya que su manutención depende de su esposo.

Por tradición, no por obligación, las primeras damas de México han asumido un puesto que debería ser fundamental para el desarrollo social del país: la presidencia del DIF, el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, fundado en 1977.

Y durante los viajes a cumbres o reuniones de estado son algo más que la esposa del presidente, ya que  tienen una agenda especial en donde tienen como encomienda fomentar la cultura de su país.

Para la escritora y periodista Guadalupe Loaeza, la primera dama de México es una protagonista de la política por ello las esposas de los candidatos presidenciales son tan importantes en este proceso electoral. 

“Yo creo que nunca como ahora el papel de la primera dama es fundamental. En primer lugar, para entender un poco más al presidente”, aseguró en entrevista con Nación321.

Para la escritora, el compañerismo debe existir entre el Presidente y la primera dama. 

“Debe de proyectar que forma parte de una pareja; es decir, una pareja sólida, equilibrada, no más protagonista, ni mucho menos. Sino que... guardar su lugar, pero a la vez verla; que no se distraiga. A mí me gustaría verla con otras mujeres, que estuviera cerca del pueblo”, recomienda.

De las actuales esposas de los candidatos, la escritora explica que su favorita es Juana Cuevas, la esposa de José Antonio Meade, candidato de la coalición Todos por México (PRI, PVEM, Panal); sin embargo, reconoce que también siente admiración por Beatriz Gutiérrez Müeller, esposa de Andrés Manuel López Obrador.

De las anteriores primeras damas y de la actual, Loaeza considera que a partir de la época de Marta Sahagún de Fox surgió el empoderamiento de esta figura, pero la esposa del primer presidente panista falló en su pretensión de ser candidata a la Presidencia.

También descalifica el desempeño de Angélica Rivera, la esposa del presidente Enrique Peña Nieto. “Yo nunca la vi como una primera dama. Yo la vi como una exestrella de telenovelas; nunca vi sus telenovelas… Si hablamos de ella, hablamos de la casa blanca, exclusivamente, nada más; era casi ofensivo su papel, nada más de adorno”.

La excentricidad de las primeras damas ha sido una constante desde la década de los setenta, cuando estas empezaron a dejar de ser esas figuras opacas, aplastadas por la presencia del marido, para adquirir, por cosas buenas o malas, cierta notoriedad no sólo en las páginas de sociales sino en los asuntos políticos.

vsv 

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