No soy corrupto y no he mentido, asegura el presidente de Perú por caso Odebrecht

El peruano Pedro Pablo Kuczynski puede convertirse en el primer presidente en caer por el caso de corrupción de  Odebrecht 

Por Vanessa Solis 

Ciudad de México.- El escándalo provocado por la constructora brasileña Odebrecht ha puesto en jaque a varios líderes latinoamericanos, pero el peruano Pedro Pablo Kuczynski puede convertirse en el primer presidente en caer.

El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, defendió este jueves que no ha cometido ningún acto de corrupción por el caso Odebrecht y pidió a los congresistas que no se sumen a la estrategia de un sector basada en "una mentira que no existe".

En su discurso ante el pleno del Congreso, el mandatario peruano afirmó que "hay quienes pretenden convencerlos de una mentira que no existe", y reiteró que la acusación contra él "es débil, no está corroborada, contrastada, ni probada", en referencia a sus presuntos vínculos con la empresa brasileña Odebrecht.

"No está en juego mi permanencia en cargo, está en juego la estabilidad democrática, no apoyen una vacancia sin sustento, porque el pueblo no olvida, ni perdona", expresó Kuczynski ante el pleno del Congreso.

Además, remarcó que quienes le acusan "no aceptan que sus denuncias sean sometidas a corroboración, a un debido proceso, que son los pilares de la democracia", en referencia a la mayoría opositora en el Parlamento formada por el partido fujimorista Fuerza Popular, de su exrival electoral Keiko Fujimori.

De acuerdo con el diario La Vanguardia, el mandatario presentó su defensa ante el pleno "de pie y dando cara ante una acusación falsa y ominosa" de lo que calificó como un "deseo inconstitucional" de apartarle del poder. "No soy corrupto, no he mentido, jamás he favorecido a ninguna empresa o persona durante mi gestión como ministro de Energía y Minas, de Economía o como Primer Ministro, tampoco lo he hecho desde que soy Presidente", aseguró.

Explicó que es propietario de la empresa Westfield Capital, dedicada a la asesoría financiera, desde 1992 y que cuando fue ministro del gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006), la compañía fue gestionada por su exsocio Gerardo Sepúlveda.

Aseguró que fue Sepúlveda quien firmó y gestionó un contrato de asesoría financiera a Odebrecht para el proyecto de trasvase Olmos en 2004, junto con el Banco de Crédito del Perú, y que él nunca supo del mismo porque levantó una "muralla china" para extraerse de la actividad privada de su compañía. "Existen pruebas que demuestran que Gerardo Sepúlveda era el gestor de la compañía, quien firmaba los contratos y desarrollaba los servicios, así lo reconoce Odebrecht", indicó Kuczynski.

Y que los depósitos de Odebrecht corresponden a una porción minoritaria de los ingresos de Westfield, entre 2004 y 2012, pues representan menos de 1 % de los ingresos de la empresa.

"Nunca participé en las asesorías, ni realicé ningún tipo de gestión de intereses cuando fui ministro", reiteró Kuczynski.

No obstante, añadió que "existe una seria confusión entre lo que significa gestionar una empresa y ser propietario, lo que prohíbe (la Constitución) es gestionar, no ser el dueño".

Kuczynski subrayó que "nunca" ha tenido "vínculo profesional con Odebrecht, lo tuvo Westfield que yo no gestionaba en esos años, no he tenido relación comercial con la constructora y sus consorciadas", agregó.

Asimismo, reiteró que no es socio ni ejecutivo de la empresa First Capital, propiedad de Sepúlveda, sino que realizó una asesoría financiera para el proyecto H2Olmos, a solicitud de esa compañía, en 2012 cuando no era funcionario público.

Después de presentar sus descargos, Kuczynski dejó a su abogado Alberto Borea en el uso de la palabra para hacer la defensa legal ante el pedido de destitución.

Tras la comparecencia,  el Congreso debatirá durante unas seis horas, conforme lo ha previsto la Junta de Portavoces, y después votará sobre la destitución del Jefe.

El presidente de Perú declaró pocas horas antes sentirse optimista porque el Congreso "no tiene los 87 votos" necesarios para destituirlo.

Para que el presidente sea destituido, se requiere el voto favorable de dos tercios del Congreso, o sea, de 87 legisladores.

Si el presidente es destituido, el Congreso puede incluso plantear su inhabilitación ejercer cargos públicos, si así lo considera.

En caso de destitución, Kuczynski debe dejar el mando en manos de su primer vicepresidente, Martín Vizcarra. Si éste declina, asume la segunda vicepresidenta, Mercedes Aráoz, actual presidenta del Consejo de Ministros. Recibirá el mandato para gobernar hasta 2021.

Sólo si ambos vicepresidentes declinan o no pueden asumir el puesto, el presidente del Congreso, Luis Galarreta, es nombrado como jefe de Estado provisional y está obligado a convocar a elecciones.
 

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