El transporte activo y los grandes beneficios en la conectividad de última milla / En la opinión de Ivan de la Lanza

Por Ivan de la Lanza - WRI

 

La construcción de sistemas de transporte masivo o semimasivo como metro, autobuses de tránsito rápido (BRT, por sus siglas en inglés), los cables y otros son soluciones de movilidad urbana sustentable que han demostrado su eficacia conectando grandes ciudades o ciudades con terrenos complicados; sin embargo, es fundamental que estas obras garanticen su conectividad cómoda, rápida y segura: es imposible que todos tengan una estación de metro o BRT afuera de su casa, se debe pensar en cómo llegará la gente a estas estaciones, principalmente pensando en personas con movilidad limitada y fomentando transportes limpios como caminar y andar en bicicleta.

 

No pensar estos proyectos integralmente representa un gran rezago en términos de accesibilidad, seguridad vial e incluso de alimentación al transporte masivo.

 

Actualmente, los proyectos de movilidad activa representan un eslabón fundamental para los Sistemas Integrados de Transporte (SIT), ya que proveen gran cantidad de viajes sostenibles (en términos económicos, medioambientales y de salud pública); por ejemplo, el caso del Sistema de Bicicletas Compartidas de la Ciudad de México, ECOBICI, genera alrededor de 35 mil viajes diarios (de lunes a viernes); equivalente a la alimentación que reciben sistemas de cable en Latinoamérica y ocupando menos del 3% de inversión, en comparación.

 

Además, se sabe que el ciclismo, reduce el consumo de recursos naturales, disminuye los costos en infraestructura y gasto energético, y crea un dinamismo económico importante en centros urbanos. Aunado a que, aproximadamente, el 80% de la población mundial puede acceder a una bicicleta, mientras que sólo el 10% puede comprar un auto, haciéndola asequible globalmente.

 

Al ser un modo de transporte flexible, la bicicleta juega un papel fundamental en la conectividad de primera y última milla; en términos económicos reduce el gasto en transporte de los usuarios que, en Latinoamérica es de entre el 10 y el 20%, muy por encima de las recomendaciones internacionales que piden no exceder del 6%. En el caso concreto de México, en ciudades como León, Guadalajara y la capital sus habitantes gastan, en promedio, 21 pesos al día, casi el 30% del salario mínimo vigente en 2017.

 

Es por esto que los proyectos de transporte activo, como parte de los sistemas integrados de transporte, principalmente los de infraestructura y equipamiento peatonal y ciclista, representan no solo una oportunidad de alimentar de una forma sustentable y segura los medios masivos y semimasivos de transporte, sino, más importante aún, de mitigar ese gran porcentaje del gasto mensual familiar.

 

Biciestacionamientos Masivos en Estaciones de Transporte

El pasado 30 de octubre en Nueva York, la Ciudad de México recibió el Premio del Modelo Global de Renovación Urbana entregado por el programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas por la creación de estacionamientos masivos para bicicletas en terminales de transporte público; el gobierno capitalino ha implantado, a la fecha, tres biciestacionamientos, beneficiando a 190 mil personas que los utilizan para la conectividad de la primera y última milla haciendo viajes multimodales al combinar la bicicleta y el transporte público.

 

 

Sistemas de Bicicletas Compartidas

A nivel mundial, los Sistemas de Bicicletas Compartidas (SBC) se han consolidado como una solución urbana de movilidad de uso compartido, en la que se ofrece una cierta cantidad de bicicletas para realizar viajes cortos a usuarios que no son sus propietarios. Al igual que otras soluciones de movilidad compartida, los SBC están experimentando un crecimiento considerable.

 

Los gobiernos locales de todo el mundo recurren cada vez más a estos sistemas para proporcionar una solución de movilidad activa y asequible que integra la conectividad de primera y última milla para sus sistemas de transporte público. Solo en los últimos dos años, el uso compartido de bicicletas se ha expandido de 1.2 millones de bicicletas compartidas, en todo el mundo, en 2015 a más de 16 millones, solo en China, en 2017.

Estos sistemas presentan muchos beneficios adicionales a la conectividad de primera y última milla, lo que aumenta el alcance del transporte público en al menos 1.5 km alrededor de las estaciones, disminuyendo el congestionamiento en las calles, mejorando la productividad económica y proporcionando beneficios en salud pública al reducir los riesgos de enfermedad cardíaca, obesidad y diabetes.

 

La Ciudad de México fue una de las primeras urbes en Latinoamérica en implementar su SBC, ECOBICI, en 2010 y que, actualmente, cuenta con 6 mil 500 bicicletas repartidas en 452 estaciones en un polígono de 35 km2, para una demanda de casi 266 mil usuarios. Se estima que durante los primeros siete años de funcionamiento de ECOBICI, se han monetizado beneficios por 26 millones de dólares sólo en salud, al remplazar cerca de 24 mil kilómetros de recorrido en auto; se sabe que el 16% de los usuarios de ECOBICI cambiaron su auto por las bicicletas públicas, representando una reducción de hasta 3,900 toneladas de CO2, equivalente a plantar 9 mil árboles.

 

Además, los Sistemas de Bicicleta Compartida no sólo benefician a quienes viven dentro de sus polígonos de operación; en el caso de la Ciudad de México, la mitad de los usuarios de ECOBICI viven fuera del área de operación e, incluso, el 15% viven en fuera de la capital. Además, el 90% combina la bicicleta pública con otros sistemas de transporte como metro, BRT o tren suburbano; Además, gracias a la plataforma de datos abiertos de ECOBICI, podemos saber que el uso promedio de estas bicicletas representa entre el 31 y el 55% del ejercicio semanal recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

 

Por último, fomentar la movilidad activa es fundamental para el reordenamiento urbano y la disminución de velocidades en las calles, generando sistemas de movilidad más seguros para todos los usuarios.

 

Como parte del trabajo en las ciudades que realiza el WRI México, hoy en día, las ciudades mexicanas actualmente ya incluyen proyectos ciclistas en un 50% de sus Planes Integrales de Movilidad Urbana Sustentable y el 30% incluye proyectos peatonales y de espacio público.

 

Sabemos que el acceso seguro al transporte mediante la movilidad activa es fundamental, no solo para la movilidad sostenible sino para el desarrollo sostenible de las ciudades.

 

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Ivan de la Lanza, gerente de Movilidad Activa, en el programa de Ciudades en WRI México, responsable de desarrollar esta nueva área de especialización para crear soluciones y acciones específicas para proyectos peatonales y ciclistas en distintas ciudades como parte de la estrategia integrada de transporte, proyectos de reducción de emisiones y redes de transferencia de mecanismos, así como la asesoría para la implementación de Sistemas de Bicicleta Pública en India.

 

Las opiniones emitidas en esta columna son responsabilidad de quien la escribe y no reflejan necesariamente la línea editorial de este medio.

 

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