México, el 4° país más mortífero para los activistas ambientales

México es de los pocos países que tiene un protocolo estatal para proteger a las personas defensoras de derechos humanos en situación de riesgo

Por Vanessa Solis 

Ciudad de México.- En México no solo se lucha contra el asesinato a periodistas, sino también a activistas ambientales quienes cada día luchan por la conservación de las selvas, las reservas y comunidades indígenas, poniendo en riesgo su vida. 

De acuerdo con el  informe más reciente de Global Witness, en 2017 hubo un aumento de la violencia contra defensores de la tierra y el medio ambiente en México, el cuarto país con más muertes de activistas. Al menos quince líderes medioambientales fueron asesinados el año pasado, muchos más de los tres registrados en 2016. 

Pero son más las personas que han sido agredidas físicamente, arrestadas, encarceladas o que han recibido amenazas de violaciones o secuestros. 

En México la gran mayoría de defensores y defensoras ambientales son indígenas que se oponen a la expropiación forzada de terrenos por parte de terratenientes, organizaciones criminales y empresas que pretenden controlar los recursos naturales para obtener beneficios económicos. 

En esta lucha desigual, los activistas han quedado desprotegidos por la negativa del gobierno de tomar medidas eficaces contra los delincuentes o aplicar el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, de acuerdo con The New York Times en Español. 

México es de los pocos países que tiene un protocolo estatal para proteger a las personas defensoras de derechos humanos en situación de riesgo. Sin embargo, seis años después de su elaboración, grupos activistas han denunciado que aún no se practica de forma efectiva.

Pero esta violencia contra líderes ambientalistas no solo sucede en México, casi el 60% de los asesinatos a defensores y defensoras durante el 2017, sucedió en América Latina, que se ha colocado como la región más peligrosa del mundo para las personas que confrontan a sus gobiernos y a las empresas que roban sus tierras y dañan el medio ambiente. 

El año pasado fue el más mortífero para los defensores del medio ambiente y el derecho a la tierra en todo el planeta, con una cifra récord de al menos 207 asesinados, es decir, casi cuatro por semana, en 22 diferentes países, en su mayoría de América Latina.

De acuerdo con la organización civil Global Witness, que presentó su informe anual “At What Cost” (“¿A qué costo?”), solo en Brasil, 57 activistas fueron asesinados, 24 en Colombia, ocho en Perú —que registró seis muertes más que en 2016—; Nicaragua, un país con poco más de seis millones de personas, tuvo cuatro, el mayor número de homicidios de líderes ambientalistas per cápita en la región.

En Latinoamérica confluyen tres elementos que han propiciado la vulnerabilidad de quienes defienden a las comunidades indígenas y el medioambiente: la abundancia de recursos naturales; el poder e influencia de grupos criminales y los gobiernos negligentes.

Además, según la ONG, por primera vez es la agroindustria la que concentra el sector más mortífero, con “al menos 46 muertes”, seguido de los lugares de extracción minera, donde los asesinatos pasaron de 33 a 40 en relación con las cifras de 2016. 

vsv

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