Hollywood va a la segura por la taquilla, evita perder dinero

Redacción MXPolítico.- A nadie debería extrañar que la cartelera cinematográfica esté ocupada por secuelas hollywoodenses, cuando el objetivo de los grandes estudios es cuidar las millonarias inversiones y evitar pérdidas, señaló Mario P. Székely, crítico y reportero en la Meca del Cine.

En entrevista con Notimex invitó a ver lo que acontece en diversas carteleras de América Latina, principalmente en México, donde títulos de hace varios años siguen siendo el atractivo para acudir al cine en familia.

Al observar la cartelera nacional aparecen Toy story 4, que en su primera semana en pantalla, de acuerdo con cifras de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica y del Videograma, recaudó 455.6 millones de pesos con 7.4 millones de boletos vendidos.

El organismo da cuenta de la presencia de Hombres de negro: Internacional, que en su segunda semana en cartelera lleva un acumulado de 138.3 millones de pesos y 2.4 millones de asistentes.

Godzilla II. El rey de los monstruos, en su tercera semana, abona a su cuenta 190.6 millones de pesos con 3.6 millones de espectadores.

“En realidad es como una trampa, por ejemplo, no le fue bien a Hombres de negro porque la historia no brindó lo que la gente esperaba de la franquicia, no fue tan divertida, ya no están los principales Will Smith y Tommy Lee Jones; además, la trama es boba, no aporta, no hay mucha química entre actores. Las franquicias te pueden matar si no planifican adecuadamente”, refirió el crítico.

Para Székely, con inversiones de millones de dólares no es de extrañar que las compañías y estudios cinematográficos quieran ir a lo seguro, motivo por el cual, a pesar de guiones originales, la cartelera actual posee títulos muy conocidos por la audiencia.

“No creo que haya carencia de ideas, creo que más bien el objetivo es no correr riesgos de parte de los grandes estudios como en su momento se corrió con las películas que hoy tienen secuelas.

 “Ayuda mucho saber que esa marca o personajes ya son conocidos de antemano por el público, entonces ellos (los estudios) apuestan a que la gente va a acercarse más fácil a lo familiar en el sentido que conoce a esos personajes e historias”, agregó.

Es por ello que hoy en día las salas cinematográficas proyectan Hombres de negroAladdín y Godzilla, películas que se convirtieron en éxitos en los años 90.

Hombres de negro se estrenó en 1997 y contó con Will Smith y Tommy Lee Jones; obtuvo un Oscar y recaudó más de 580 millones de dólares; la cinta animada Aladdín llegó a los cines en 1992 y obtuvo 504 millones de dólares; Godzilla, "remake" de Gojira (1954), se proyectó en 1998 (con más de 370 millones) y en 2014 (con más de 520 millones).

“Hoy las franquicias son las apuestas. Estamos viviendo una era en la que los estudios compran material previo o películas ya antes estrenadas. Se compran los derechos y se analiza la manera de 'refrescarlos' y aderezarlos buscando la presencia de la familia en las salas”.

Cuidan la calidad de las historias

En contraparte, Székely señaló que Pixar ha puesto mucho cuidado en la calidad de sus historias e innovado la manera de narrarlas, porque en lugar de subordinarse para seguir explotando una franquicia, analiza para contar con una buena idea, enriquecerla y presentarla a la audiencia.

Por ello, dijo el también coguionista de los "ramakes" de Hasta el viento tiene miedo (2007) y El libro de piedra (2008), “hay un sentido de frustración”, motivo por el cual el escritor siempre verá el modo de proponer cosas distintas, toda vez que siempre apelan a ser originales.

“(Para los estudios) es más fácil explotar un personaje que ya se conoce e incluso crearle una nueva serie de aventuras, porque hay el factor miedo a fracasar”, insistió.

“Vivimos algo muy interesante, porque estamos en una era en la que curiosamente es en la televisión donde más se puede experimentar y ser más original que en el cine.

“Por otro lado, hay un vicio compartido, porque a la gente en general le preocupa mucho cuando compra un boleto, saber qué historia, experiencias y personajes va a enfrentar y esa seguridad te la da una franquicia. En general, la gente prefiere lo que sabe qué esperar”.

Hollywood tiene conocimiento de lo anterior, abundó, a la par que apela a la nostalgia para asegurar la venta de sus producciones y no perder su inversión. “El espectador que creció en los años 70, 80, incluso 90, ya tiene el suficiente poder adquisitivo para comprar cosas que no tenía oportunidad cuando era niño”, subrayó.

“Sabe que esta generación tiene dinero y apela a la nostalgia. Ellos van a jugarle a la segura. En la medida que el cine se dé cuenta que el espectador está dispuesto a invertir dinero en algo nuevo y no conocido a nivel masivo, podrán justificar el mucho dinero invertido y van a arriesgarse más”.

En la historia de los descalabros en el cine está registrado lo sucedido con Waterworld, de Kevin Costner, quien en 1995 arriesgó su prestigio en una aventura que cimbró a los inversionistas del cine.

Los productores del filme reconocieron su error por lo que, desde entonces, los análisis sobre la recuperación de inversiones son prioridad para evitar desastres en taquilla, aunque no en todos los casos esas perspectivas funcionan.

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