Autoridades omiten frenar desarrollo inmobiliario ilegal en Valle de Bravo

La presa de Valle de Bravo, fue construida en 1947 como parte del sistema hidroeléctrico Miguel Alemán

 

Por Juan Carlos Machorro

 

Estado de México.- Organizaciones de la sociedad civil y personas de la comunidad del municipio de Valle de Bravo denunciaron el desarrollo irregular de un nuevo proyecto inmobiliario denominado Agua Bendita, Jäptehé, el cual, no cuenta con los permisos de las autoridades a nivel municipal, estatal y federal, además que viola el Plan Parcial del municipio.

 

Dichos organismos presentaron una denuncia soslayando que ese proyecto en gran parte del predio se sitúa en un espacio público denominado "Velo de novia", área que está plenamente restringida al desarrollo urbano y dentro de una zona marcada como Plan Parcial, donde no pueden expedirse licencias de uso de suelo, de acuerdo con el Plan Municipal de Desarrollo Urbano 2006.

 

En dicha zona, cercada con láminas metálicas, se identificó el 19 de febrero en curso, la remoción de vegetación, ostentando un número de oficio otorgado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) para la realización de un aprovechamiento forestal maderable. Sin embargo, estas acciones, a opinión de los firmantes, no corresponden a la actividad presuntamente autorizada, ya que destruyeron la totalidad de la vegetación en sus tres estratos: arbóreo, arbustivo y herbáceo, además de destruir el ecosistema edáfico al remover una importante capa de suelo.

 

 

Paralelamente, a ello, se realizó una investigación encontrándose que este proyecto se identifica como "Desarrollo Agua Bendita, Jäptehé", consistente en 33 lotes que actualmente se ofertan en venta. Asimismo, se realizó una consulta en los portales oficiales de la Secretaría de Medio Ambiente del Gobierno del Estado de México, así como la Gaceta Ecológica de la Semarnat, sin encontrar autorización alguna otorgada a este proyecto.

 

Por tal situación ilícita, y ante el riesgo que conllevan estas acciones, diversos sectores de la ciudadanía y organizaciones civiles pusieron en conocimiento de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) esta circunstancia, por lo cual clausuró este proyecto hace unos tres meses. A pesar de ello, recientemente se ha identificado que en dicho predio ya se han retirado los sellos de la autoridad y que se siguen realizando actividades de limpieza y remoción tal y como puede apreciarse en las siguientes imágenes.

 

A la par de este desarrollo se ha identificado que dentro de la misma zona se están realizando otras obras irregulares y se están lotificando, limpiando e incendiando varios predios que incluso ya exhiben lonas con anuncio de venta. Claro ejemplo de esto es el reciente desarrollo en construcción del proyecto habitacional "Casa Blanca, el Pedregal", ubicado en Pinares del Lago, El Pedregal, que se encuentra dentro de la misma zona de Plan Parcial que el proyecto de "Agua Bendita".

 

Este desarrollo también resulta ilegal, toda vez que se encuentra ubicado dentro de una zona donde la autoridad municipal está impedida legalmente para expedir licencias de uso de suelo y, por ende, de construcción. Al encontrarse en la misma zona que el proyecto "Agua Bendita, Jäptehé", también resulta violatorio de las demás disposiciones legales y ordenamientos aplicables.

 

 

Cabe recordar que el municipio de Valle de Bravo se encuentra dentro del Área de Protección de Recursos Naturales denominada "Zona Protectora Forestal Los Terrenos Constitutivos de las Cuencas de los Ríos Valle de Bravo, Malacatepec, Tilostoc y Temascaltepec". El crecimiento inmobiliario descontrolado que ha experimentado en los últimos años ha ocasionado graves impactos ambientales negativos como la deforestación y la degradación de los ecosistemas en general.

 

La presa de Valle de Bravo, fue construida en 1947 como parte del sistema hidroeléctrico Miguel Alemán, y se previó con una capacidad para almacenar 394 millones de metros cúbicos, ahora es parte del sistema Cutzamala –el cual fue puesto en marcha en 1982–, que en total cuenta con siete presas y del que se envían 14 mil 500 litros por segundo de agua potable a nueve delegaciones del Distrito Federal y 13 municipios mexiquenses.

 

Valle de Bravo tiene una población cercana a los 70 mil habitantes y hay 14 mil 838 viviendas particulares, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Hay 258 kilómetros cuadrados de bosques y una superficie de 90 kilómetros cuadrados se destina a la agricultura.

 

Además del urbanismo, esta región padece del uso inadecuado de agroquímicos, además que se presentan descargas de aguas residuales en la presa que tienen origen en las ciudades Amanalco y Valle de Bravo, donde habita 50 por ciento de la población de esta cuenca.

 

Por todo lo anterior, el Centro Mexicana de Derecho Ambiental (CEMDA) hizo un llamado a la Profepa para que sancione a quien resulte responsable por la violación de los sellos de clausura, así como:

 

1. Al Gobierno del Estado de México, a través de la Procuraduría de Protección al Ambiente (Propaem) para que investigue los daños ocasionados a las áreas naturales protegidas de su jurisdicción, imponiendo las medidas y sanciones correspondientes a los responsables.

 

2. Al Gobierno del Estado de México, a través de la Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna (Cepanaf), para que realice las diligencias necesarias a efecto de que, en su carácter de administradora de dichas áreas naturales protegidas de jurisdicción estatal, realice las denuncias administrativas o penales que en su caso correspondan.

 

3. Al Ayuntamiento de Valle de Bravo para que verifique la materia de los hechos denunciados y aplique, en consecuencia, las medidas y sanciones que resulten procedentes en aras de proteger el desarrollo urbano sostenible y ordenado del Municipio, así como que dé plena observancia al Plan Municipal de Desarrollo Urbano vigente.

 

Argumenta Semarnat y Edomex que si protegen a Valle de Bravo

En semanas pasadas, el titular de la SEMARNAT, Rafael Pacchiano Alamán anunció que este año se incrementarán los recursos del Programa de Empleo Temporal dentro de áreas naturales protegidas en el Estado de México; se aumentará la presencia de la gendarmería ambiental en estos sitios resguardados y se entregará el Plan de Manejo para Valle de Bravo.

 

Se expuso lo anterior al firmar un convenio de cooperación en materia ambiental entre la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y el gobierno del Estado de México, para fortalecer las acciones en materia forestal, conservación y manejo de áreas naturales protegidas.

 

El funcionario federal declaró que el Edomex “es el único estado que lejos de perder masa forestal, han trabajado para recuperar bosques. En promedio generan más de 10 mil hectáreas por año a través de la reforestación y con ello han contribuido al cumplimiento de la meta nacional sexenal de 1 millón de hectáreas”.

 

Así mismo, se refirió a las acciones ambientales que de manera conjunta han emprendido ambos gobiernos, entre las que destacó el saneamiento, rehabilitación, construcción y equipamiento de un sitio de disposición final en Valle de Bravo para beneficio de cerca de 74 mil habitantes.

 

Analizan ventajas ambientales de Valle de Bravo

Rafael Calderón Contreras, profesor e investigador de Departamento de Ciencias Sociales en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Cuajimalpa, presentó el proyecto ‘Caracterizando las ciudades en transición socioecológica: una mirada desde las áreas verdes y sus servicios ecosistémicos’. Éste se desarrollará en colaboración con un equipo multidisciplinario y se prevé que finalice en septiembre de este año 2018.

 

La investigación se realiza a partir de la idea de que es posible diseñar ciudades resilientes, basadas en los beneficios que la naturaleza aporta a la sociedad. Tomó como centros de estudio: Tepoztlán y Valle de Bravo, como ciudades medianas; Tlayacapan y Malinalco, como urbes pequeñas que padecen la presión de los desarrollares urbanos, y Cuajimalpa, por ser la zona de influencia de la sede de la UAM que se ubica en esa parte de la ciudad.

 

El académico señaló que sin duda “el crecimiento urbano está afectando la dotación de servicios ecosistémicos”, dado que representa una reducción de áreas verdes y aquellos “que se construyen tienen muy poca funcionalidad y multifuncionalidad de servicios ambientales”.

 

Expuso que la urbanización sin control destruye la viabilidad de los servicios ecosistémicos, los cuales son fundamentales para una mejor calidad de vida en el valle de México.

 

Detalló que “se ha empoderado a las inmobiliarias para hacer y deshacer vivienda sin considerar en un primer plano las áreas verdes, particularmente en las zonas periurbanas y urbes medianas y pequeñas, mientras que en las grandes metrópolis se considera que no generan algún tipo de servicios”, agregó el especialista en cambio climático.

 

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