“Baby: el aprendiz del crimen”, un hampón al que dan ganas de redimir

Edgar Wright, guionista y director, filmó una divertida parodia con antihéroe jamesbondiano

Redacción: MX Político

Luciano Campos

MONTERREY, NL.-  En “Baby: el aprendiz del crimen” (Baby driver, 2017) la acción vertiginosa está marcada permanentemente por un beat. En los tiroteos, hasta las ráfagas de las ametralladoras suenan al ritmo de la música.

Todo, aquí, es insólito. El status cool, que suelen atribuirse algunos chicos, sube de nivel algunos grados, con este post adolescente, que tiene el nombre imposible de Baby (Ansel Elgort). Así dice que se llama, y esa es la denominación que le dan quienes lo rodean. Tiene oído exquisito para la música y hace sus propias mezclas en casa. Y por encima de todo, el muchacho destaca por una insospechada habilidad sobrenatural para conducir. Nunca ha existido, sobre la Tierra, alguien que tenga la intuición para colocarse frente al volante con una pericia nivel dios.

El virtuoso director y guionista Edgar Wright muestra una anécdota sencilla y agotadora, con mucho humor y una lluvia de balas. Crea un personaje magnético y original, al que le ocurren las peores calamidades, sin merecerlas. Aunque nada destruye a Baby, que parece hecho de concreto. Lo coloca en un escenario irresistible, en el que vive una vertiginosa desventura que parece un western urbano, con temibles pistoleros, asaltos a bancos, traiciones entre ladrones, y una chica bella y desvalida a la que hay que rescatar.

El conductor está atrapado, trabajando para un desalmado mafioso, a cambio de abonarle una antigua deuda. Para dejarlo en libertad definitiva, es requerido para un último trabajo que, obviamente, escapa de control. Hasta ese momento se había dedicado a facilitar la huida. Pero esta vez, es obligado a entrar en acción. Entonces, el muchacho maravilla debe emplear todo su arrojo, pero, principalmente, su talento sobre ruedas, para escapar de un destino en el que le espera la muerte.

Es evidente la parodia a las cintas de prohombres, tipo James Bond, que usan tecnología para sus proezas. Baby, sin más recursos que su pericia, está en el lugar opuesto. Despojado de solemnidad, participa en asaltos como quien se sienta en una banca a tomar un helado. Va y viene sin miedos, ni remordimientos. No tiene ínfulas de héroe. Hasta que el amor le da un objetivo en la vida.

“Baby: el aprendiz del crimen” es una refrescante propuesta de acción, cargada de adrenalina, con mucha música y excelentes diálogos.

cvl

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